MATERIALES
CONTAMINANTES EN LAS CONSTRUCCIONES
Arq.
Lilia Garcén - Geob. Claudio Ardohain
Habitualmente
oímos hablar de ecología en términos de contaminación
ambiental, polución industrial, desequilibrio de ecosistemas, de
especies en vías de extinción. Considerar la ecología
como un problema externo a nuestras construcciones, sin prever la contaminación
interior de los espacios arquitectónicos, significa despreciar factores
importantes en el mantenimiento de la salud de sus ocupantes. Ecología
y salud son dos caras inseparables de una misma moneda, pero no siempre
se los considera a un mismo tiempo.
Hay
muchos factores que inciden en la salubridad y el bajo impacto ambiental
de una vivienda o construcción en general: el emplazamiento, la
orientación, la ventilación, las instalaciones eléctricas,
las aguas servidas, la calidad y el origen de los materiales.
Los
materiales sintéticos empleados en las paredes y el mobiliario desprenden
compuestos orgánicos volátiles (COV) que contaminan el aire
interior. Muchos productos empleados en pinturas, lacas, barnices y adhesivos
emanan tóxicos como el tricloroetileno, el benceno y el formaldehído.
Otros materiales contienen plomo, mercurio o arsénico.
La
exposición a químicos tóxicos afecta al sistema inmune.
A largo plazo pueden contribuir al desarrollo del cáncer, malformaciones
congénitas y otras enfermedades. Los síntomas pueden variar
desde dolor de cabeza, depresión, estados gripales continuos. La
mayoría de los productos tóxicos no sólo afectan la
salud de los seres humanos, sino que afectan también a la naturaleza.
La mayoría son derivados del petróleo.
Estas
substancias tienen estructuras moleculares que no se hallan en la naturaleza,
por lo que los ecosistemas no están preparados para procesarlos
fácilmente. No conocemos sus efectos a largo plazo.
La
toxicidad de una substancia puede ser a través de la piel, de la
respiración, de la ingestión y del contacto con los ojos.
Los
niños son particularmente sensibles a los contaminantes en las casas.
Su tamaño y fisiología los hacen más vulnerables que
un adulto. Los niños inhalan más aire por kilo de peso que
un adulto, su ritmo respiratorio es diez veces superior. Hay mayores concentraciones
de gases tóxicos a la altura de la nariz de un niño que a
la de un adulto. Sus cuerpos no están aún preparados para
resistir o procesar distintos tipos de agresión química.
En definitiva tienen cerca del doble de riesgo de ser afectados por estos
contaminantes. También hay que considerar los efectos sobre el embarazo.
En
resumen: Si en los ocupantes de su casa padecen de continuas, recurrentes
o variadas enfermedades, es probable que padezcan contaminación
ambiental.
La
utilización de materiales adecuados, que signifiquen un menor costo
energético en su producción, que provengan preferiblemente
de fuentes renovables, con posibilidad de reciclaje y que además
no afecten a la salud, son los requisitos para hacer de nuestras construcciones
un lugar ambientalmente sensible, económicamente sustentable y humanamente
habitable.
A
continuación exponemos una tabla de los principales elementos contaminantes
que podemos hallar en los edificios, sus efectos y las posibles soluciones.
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MATERIAL/
SUBSTANCIA |
PROBLEMA
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RECOMENDACIÓN
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Aglomerado
de madera, hardboard
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Emanaciones de formaldehido de las resinas ureicas
y fenólicas
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Evitar principalmente los productos a base de formaldehido
ureico. Es preferible el contrachapado.
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Aislación
de espuma plástica (poliuretano o PVC)
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Emanaciones de componentes orgánicos volátiles.
Humo muy tóxico al inflamarse.
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Evitar su uso. Buscar sustitutos como la viruta
de madera o el corcho aglomerado.
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Aislación
de fibra de vidrio
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El polvo de lana de vidrio es un carcinógeno,
la resina plástica ligante contiene fenolformaldehido.
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Sellar, evitando el contacto de la fibra con el
aire interior.
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Alfombras
sintéticas
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Acumulan polvo, hongos y producen emanaciones de
componentes volátiles. Los adhesivos aplicados también emiten
gases nocivos. Se cargan fácilmente de estática.
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Es preferible evitarlas, en especial en lugares
donde pudieran humedecerse. Si deben usarse, no emplee adhesivos. Pida
bases de yute o lana y no de látex sintético.
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Cañerías
de cobre para agua (que requieran soldadura de plomo)
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La soldadura de plomo (ya prohibida en muchos países)
desprende partículas de este metal.
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Solicitar soldadura sin plomo y contraflujo de vapor
o agua sobrecalentada por el sistema antes de habilitar la instalación
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Cañerías
de plástico (PVC) para agua
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Los solventes de los plásticos y adhesivos
e hidrocarburos clorados se disuelven en el agua.
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No utilizar cañerías de PVC para el
agua potable.
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Cemento/hormigón
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Las gravas graníticas empleadas como áridos
suelen ser radiactivas.
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Existe la alternativa del bio-hormigón, fácilmente
elaborable, disminuyendo la proporción del cemento y aumentando
la de cal. El cemento blanco es más sano que el gris.
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Ladrillos
refractarios
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Contienen distintos porcentajes de aluminio tóxico.
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Elegir los colores más claros, que contienen
menos aluminio.
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Pinturas
sintéticas de interior
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Emanan componentes orgánicos volátiles
y gases de mercurio.
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Exijir pinturas al agua y libres de mercurio. Ventilar
bien el edificio antes de ocuparlo. Existen pinturas de baja toxicidad.
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Pisos
vinílicos o plastificados
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Producen emanaciones tóxicas del material
y de los adhesivos.
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Se puede sustituir por linóleo o corcho.
El hidrolaqueado es menos tóxico que el plastificado. La cerámica
es completamente no-tóxica.
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Sistemas
de acondicionamiento de aire
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Los filtros mal mantenidos desarrollan hongos, las
parrillas de condensación albergan gérmenes aeropatógenos,
el sistema distribuye contaminantes.
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Es mejor acondicionar el edificio que acondicionar
el aire. Sistemas de calefacción y refrigeración solar pasiva
son más sanos.
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